Vino joven, crianza y reserva

 

Hay varios conceptos que los consumidores de vino deberían tener claros a la hora de comprar, los que nos hablan del envejecimiento del vino suelen ser los más utilizados por los recién llegados al mundo de la enología. Os invitamos a descubrir las diferencias entre joven, crianza, reserva y gran reserva en el caso del vino tinto.

 

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Vino joven: se trata del vino que menos tiempo pasa en barrica, no envejece lo suficiente como para ser considerado un crianza. También se le conoce como “vino del año” ya que se suelen consumir durante su primer año de vida.

Crianza: para que un vino sea crianza deberá haber pasado un período de al menos dos años de envejecimiento, del cual, al menos seis meses  han debido ser en madera, aunque estos datos suelen variar dependiendo de la Denominación de Origen. Ribera del Duero, por ejemplo, define crianza de esta manera “Vino que ha permanecido un mínimo de 12 meses en barrica de roble y se comercializa con posterioridad el 1 de octubre del segundo año tras la vendimia.”

Reserva: cuando oímos reserva ya nos empieza a parecer que la cosa se pone seria. Tres años envejeciendo en la bodega, y al menos uno en barrica de madera y el resto ya en la botella. Ribera el Duero además añade que la venta del vino debe ser posterior al 1 de diciembre del tercer año después de la vendimia.

Gran reserva: para que un vino llegue a esta categoría debe estar realizado con las uvas de una cosecha considerada como muy buena, solo los mejores pueden convertirse en gran reserva. Para la Denominación de Origen Ribera del Duero, los vinos deben haber pasado 60 meses (5 años) de envejecimiento entre barrica y botella, como mínimo un año y medio de madera y nunca podrán venderse antes del 1 de diciembre del quinto año tras la recolecta.

 

 

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