Cómo leer un vino por la etiqueta

 

Cuando vamos a comprar un vino y entramos en una tienda especializada, a veces nos sentimos apabullados ante la variedad con la que nos encontramos. Lo más sencillo es contar con el consejo de un especialista pero… no todos los que atienden una tienda pueden ayudarnos en nuestras dudas. Por esto, hemos decidido ayudaros con unos breves sobre cómo leer la etiqueta de un vino.

La etiqueta y la contraetiqueta 

Al coger una botella de vino comprobamos que normalmente cuentan con dos etiquetas. Una de ellas, la principal, es mucho más vistosa, está diseñada para llamar nuestra atención y es la encargada de que nos fijemos en esa marca y no en otra. Por otro lado, la contraetiqueta, a pesar de tener un diseño mucho menos novedoso, nos aporta una serie de datos que pueden ser vitales a la hora de escoger nuestro vino.

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La Unión Europea tiene regulado el contenido de la información que debemos recibir con las etiquetas. Estos son los datos que una botella de vino nos debe ofrecer:

  • Nombre de la marca.
  • Año de la cosecha.
  • Zona de producción.
  • Porcentaje de alcohol.
  • Nombre y dirección del embotellador.
  • Lugar de embotellado.
  • Contenido neto.
  • La frase “Contiene sulfitos”.
  • Registros de embotellado y sanidad.
  • Si el vino tiene Denominación de Origen, deberá incluir un número de control de garantía.
  • Si el vino es para exportar, deberá tener el registro de exportación.

Recordad que la Denominación de origen nos da muchas más pistas sobre el vino de lo que podemos imaginar, no sólo nos indica la procedencia, sino que también nos indica otros datos como las variedades de uva utilizadas, los métodos de cultivo permitidos y los sistemas de elaboración.

Otra información adicional

Hemos de tener mucho cuidado con estas informaciones sobre vino no reguladas. Muchas veces sólo se utilizan para engañar la percepción del comprador, hemos de ser muy cautelosos a la hora de leerlas y juzgarlas correctamente.

Otro dato a tener en cuenta, es la añada. La añada nos dice el año en el que la uva se vendimió para realizar ese vino. No por ser una añada más antigua quiere decir que ese vino vaya a ser mejor, sólo en ciertos casos nos puede aportar información sobre la calidad de la uva recogida ese año.

En algunas ocasiones la etiqueta puede recoger el nombre de la finca o la viña donde se ha recogido la uva para realizar el vino. Si somos conocedores del terreno, puede ayudarnos a reconocer la calidad de la fruta con la que se ha realizado el caldo. También podemos encontrarnos la denominación “viñas viejas”, teniendo en cuenta que las cepas más antiguas tienden a tener menos racimos, podemos considerar que la calidad de la uva es mejor.

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Y hasta aquí estos pequeños consejos para leer una etiqueta, esperamos que os haya sido de utilidad. ¡Hasta la próxima!