Algunos conceptos sobre el color del vino

 

Cuando vamos a beber vino lo primero que hacemos, queramos o no, es ver el color. La vista es el primer sentido que utilizamos a la hora de tomar una copa de vino y eso afecta en nuestra percepción.

La transparencia, el brillo y el tono, son claves a la hora del análisis del color de los caldos.

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No hace falta que seamos expertos en la química del vino, pero sí debemos conocer algunos conceptos que nos ayuden a saber más acerca de lo que estamos bebiendo.

  1. Piel de la uva y tiempo de maceración: lo primero que debemos tener en cuenta a la hora de analizar el color de un vino es el tipo de uva con la que se ha realizado. Cada fruto tiene unas características diferentes que afectarán de una forma u otra al producto final. Así pues, las uvas blancas crearán vino blanco y las tintas, tinto. Otra de las cosas a tener en cuenta es el tiempo de maceración del mosto con la piel de la uva. La intensidad del color variará dependiendo del tiempo en el que la uva pase en contacto con el caldo.
  2. Tiempo en barrica: el tiempo que el vino pase madurando en la barrica de madera también afectará directamente a su color. En el caso de los vinos blancos, el color se oscurecerá mientras que los vinos tintos se aclararán con el paso del tiempo.
  3. Edad del vino: la edad del vino también es importante a la hora del análisis del color. En el caso de los tintos el color rojo se perderá a lo largo del tiempo haciendo que este gane tonos amarillos. Esto tiene que ver con la composición química del vino, en especial con los compuestos fenólicos de este.